ISSN 2386-7477

Nº 2 Nov. 2014



Comportamientos del lector frente a la pantalla: Escaneadores vs. Metódicos

Escrito por Juan Fernández Caballero, Lengcom. Sábado, 29 de noviembre de 2014. Divulgación. Lengcom/Blog&Tweets 2.12 (2014). ISSN 2386-7477

Aunque las grandes compañías vinculadas a áreas tecnológicas se esfuerzan cada vez más por mejorar el sistema de resolución de las pantallas, para muchos todavía es incómodo leer a través del ordenador. Sin embargo, cada vez hay más información consumible a través del formato digital y no disponible en papel, por lo que el número de lectores digitales se incrementa inevitablemente.

 Fotografía de Ronn-Jensen, Jesper. Bajo licencia Creative Commons.
Fotografía de Ronn-Jensen, Jesper. Bajo licencia Creative Commons.

Según diversos estudios, esencialmente los establecidos por The Nielsen Group y EyeTrack07, el lector se puede enfrentar ante un texto de la pantalla web de dos formas distintas, por un lado, iniciando una lectura tradicional palabra por palabra, y por otro escaneando el texto, una fórmula que si bien existía ya ante el formato tradicional de papel, parece que se ha incrementado con los formatos digitales.

Según los estudios de Nielsen, el 79% de los lectores web tienden a no leer grandes cantidades de texto completo, si no que lo escanean  en busca de palabras claves, oraciones y párrafos de su interés y se saltan aquellas partes del texto que le interesan menos.

Eyetrack07 llega a la misma división aunque reduce considerablemente el número de escaneadores hasta el 53%. La diferencia del estudio de Eyetrack07 en la que se utiliza una cámara para monitorizar los movimientos del ojo humano, radica en que el usuario primero escanea en la mayoría de las ocasiones, pero una vez selecciona la información la lee metódicamente.

En su libro ‘Cómo escribir para la web’ el autor Guillermo Franco tiene en cuenta estos análisis para dar consejos que tengan en cuenta a los escaneadores. Resaltar palabras clave en negrita, trocear el texto en párrafos de no más de 100 palabras y utilizar intertítulos, son algunos de los consejos que facilitan la lectura sin perjudicar a los metódicos.

 

Referencias:

 Franco, Guillermo (2008). Cómo escribir para la web. Austin (Texas). Centro Knight para Periodismo en las Américas.

https://knightcenter.utexas.edu/Como_escribir_para_la_WEB.pdf

 Nielsen, Jakob (1997). How users read on the web. Nielsen Norman Group web http://www.nngroup.com/articles/how-users-read-on-the-web/

 Queen, Sara y Stark Adam, Pegie (2008). What are the differences in reading news in print and online? Poynter.org

http://www.poynter.org/extra/Eyetrack 

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Textos escolares ideologizados diglósicamente

Escrito por Ígor Rodríguez Iglesias, Universidad Autónoma de Madrid / Universidad de Huelva. Jueves, 27 de noviembre de 2014. Working paper. Lengcom/Blog&Tweets 2.11 (2014). ISSN 2386-7477

La presentación en los textos escolares de Secundaria andaluces –en concreto, de las editoriales Algaida, Anaya y Casals-, examinados por Méndez García de Paredes (2003), reproduce y alimenta una mentalidad diglósica en relación a la lengua que hablamos los andaluces, explicaciones en las que se entremezclan sorprendentemente aspectos diatópicos (geográficos) con hechos de naturaleza diafásica y psicosocial, como las actitudes, con sus correspondientes creencias e intenciones conductuales.

Foto de PlayGround
Foto de PlayGround

La dicotomía lengua/dialecto que presentan esos libros de texto es paralela a la diglosia planteada desde la década de 1950 por la sociolingüística, que hablaba de variedades altas y bajas, según su función social, sin advertir de que tales etiquetas (altas y bajas) no se correspondían con lo intrínseco e inherente de estos objetos (las lenguas, las variedades lingüísticas, etc.), sino, como ya pusimos de relieve en otro lugar (Rodríguez Iglesias, 2013) con los valores y opiniones que se les aplican, lo que convierte, en mi opinión, al término diglosia en desafortunado para describir el sistema de relaciones sociales implicadas en tales consideraciones; sobre todo, porque se presenta a menudo como un término lingüístico, esto es, como si describiera hechos lingüísticos con una supuesta objetividad lingüística, y no lo es.


Leer artículo completo: clic aquí

 

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Hacia una definición del concepto de community manager y sus tareas

Escrito por Juan Fernández Caballero, Lengcom. Martes, 25 de noviembre de 2014. Divulgación. Lengcom/Blog&Tweets 2.10 (2014) ISSN 2386-7477

El perfil del community manager puede cambiar de una manera tan rápida y sustancial como el entorno tecnológico que lo sustenta, por ello aproximarse a una definición de una profesión en constante cambio puede ser arriesgado. De hecho, la propia traducción del inglés de esta expresión nos dejaría con un insípido “responsable de comunidad” que en absoluto define las tareas que realiza el community manager.

Para cuestiones como ésta la Asociación Española de Responsables de Comunidad (AERCO) define en su web al community manager como

aquella persona encargada/responsable de sostener, acrecentar y, en cierta forma, defender las relaciones de la empresa con sus clientes en el ámbito digital, gracias al conocimiento de las necesidades y los planteamientos estratégicos de la organización y los intereses de los clientes. Conoce los objetivos y actúa en consecuencia para conseguirlos.

Es, en definitiva, un enlace entre el cliente y la compañía en una definición que tiene más en cuenta las ligaduras de la profesión al marketing que a otras profesiones con las que también está íntimamente relacionado como el diseño, el periodismo, la informática o las relaciones públicas, por poner algunos ejemplos.

La propia AERCO desde un punto de vista más global resume su definición en: “Aquella persona que preserva la identidad digital de la compañía”.

Definir las tareas puede ser aún más complicado. Algunas analistas web como Jeremiah Owyang (ibíd.) han querido resumirlas en escuchar a los clientes, responder a los mismos, tenerlos informados, conectarlos con el área de la empresa correspondiente cuando hay una duda o problema y realimentar todo el proceso anterior. Estas nociones, simples en apariencia, son harto complicadas teniendo en cuenta el gran número de canales y herramientas que se utilizan en el entorno de los medios sociales y la dificultad que entraña un público cada vez más segmentado.


Referencias web:

AERCO (2014): “Community manager”, en AERCO, consultado el 23 de noviembre de 2014, http://www.aercomunidad.org/nuestros-socios/

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Instrucción lingüística y discurso

Escrito por Ígor Rodríguez Iglesias, Universidad Autónoma de Madrid / Universidad de Huelva. Domingo, 23 de noviembre de 2014. Working paper. Lengcom/Blog&Tweets 2.9 (2014) ISSN 2386-7477

Las élites simbólicas del discurso –profesores, periodistas, escritores y políticos- tienen una alta responsabilidad en la representación sociocognitiva de la comunidad social a la que pertenecen y sobre la que tienen una influencia sin igual respecto de los discursos del resto de la comunidad. 

Autoría de la foto: The New York Times.
Autoría de la foto: The New York Times.

Conviene aclarar que, “además de las élites políticas, militares y económicas, las élites simbólicas desempeñan una función esencial en el marco ideológico que sustenta el ejercicio y el mantenimiento del poder en nuestras modernas sociedades de la información y la comunicación” (Dijk 2009: 66).

Y que “no todos [los discursos] tienen la misma trascendencia social; mientras algunos discursos se citan, se reproducen «sientan cátedra», otros se desvanecen, no se consideran relevantes o resultan […] excluidos” (Martín Rojo 1997: 4).

La forma en que la instrucción lingüística se lleva a cabo no es indiferente, dado que, tal y como señala Martín Rojo (2004: 19), "el acceso a estos recursos lingüísticos es requisito imprescindible para garantizar el acceso a otros recursos económicos, sociales, laborales y simbólicos, es decir, para garantizar la movilidad social de los alumnos". Ello, pues, incide en la posterior posición social y trayectoria vital de los estudiantes, en cuyo proceso educativo se controlan y distribuyen socialmente los recursos lingüísticos por parte de las autoridades educativas y las élites simbólicas implicadas en tal proceso (ibíd).

 

Recursos bibliográficos

 Dijk, T. van (2009): Discurso y poder, Barcelona: Gedisa.

 Martín Rojo, L. (1997): “El orden social de los discursos”, en Discurso, pp. 1-37.

 Martín Rojo, L. (dir.) (2004): ¿Asimilar o integrar?: Dilema ante el multilingüismo en las aulas, Madrid: MECD-CIDE.


Artículo.

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El ejemplo GAP, detectar a tiempo una mala campaña

Escrito por Juan Fernández Caballero, Lengcom. Miércoles, 19 de noviembre de 2014. Divulgación. Lengcom/Blog&Tweets 2.8 (2014) ISSN 2386-7477

La labor de un community manager puede terminar ahorrando miles o incluso millones de euros (dependiendo del tamaño de la empresa) a la marca. Si algo tienen las redes sociales es la inmediatez y el contacto directo con los posibles clientes, un community manager detecta casi de forma inmediata cuando algo no va a funcionar, y un ejemplo claro de esto es lo que ocurrió con la marca americana de ropa GAP.

Los creadores de GAP decidieron dar un aire más moderno a su logotipo que acumulaba ya más de 20 años y la presentación fue antes de en las tiendas, en las redes sociales, adelantando a los fans de la marca cual sería su nueva imagen. La reacción no se hizo esperar, la entrada de Facebook se llenó de comentarios negativos sobre el nuevo logotipo y en Twitter incluso se hicieron bromas acerca del mal gusto de los diseñadores.  Fue un ‘flash’ negativo para la marca pero de forma momentánea, porque GAP rápidamente retiró su idea de presentar el logotipo se ahorró millones en cartelería y publicidad y permaneció con su antiguo logotipo que le sigue dando buenos resultados. Y todo comenzó por el trabajo de un community manager.

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Reseña de libro: "La disponibilidad léxica..."

Escrito por Ígor Rodríguez Iglesias, Universidad Autónoma de Madrid / Universidad de Huelva. Lunes, 17 de noviembre de 2014. Reseña de libro. Lengcom/Blog&Tweets 2.7 (2014). ISSN 2386-7477

En el ámbito de la colaboración que se establece entre las universidades de Huelva y el Algarve, en España y Portugal, respectivamente, los investigadores universitarios Josefina Prado, María Victoria Galloso y Manuel Célio Conceição ponen a disposición de la comunidad científica una publicación conjunta sobre la disponibilidad léxica en los jóvenes preuniversitarios de ambos lados de la frontera, de los territorios de Andalucía, Extremadura, Alentejo y Algarve.

Este estudio lingüístico, publicado en español por la Universidad de Huelva, supone una contribución en el ámbito del Proyecto Panhispánico que lidera el profesor H. López Morales y no agota las posibilidades investigativas en este ámbito, como los propios autores reconocen.

Los resultados de tal investigación se presentan ocho capítulos, seis de los cuales están destinados al estudio mismo, siendo el resto del libro –la mayor parte de éste: página 99 a 447- el mismo diccionario general del léxico disponible en los dos lados de la citada frontera.

El libro pretende contribuir a abrir nuevos caminos, con la aportación de estos materiales, en disciplinas lingüísticas tales como “la psicolingüística, la sociolingüística y, muy especialmente, la lingüística aplicada y la didáctica de las lenguas española y portuguesa; en este último caso, para el diseño y elaboración de materiales didácticos” (p. 11), exponen sus autores, miembros del Grupo de Investigación HUM438 ‘Lingüística Andaluza’ de la Universidad de Huelva, cuya investigadora principal en el momento de la publicación era Josefina Prado, a la que le ha seguido en el desempeño de tal cargo María Victoria Galloso, especializada en disponibilidad léxica y cuyo interés práctico gira en torno a la didáctica de la lengua. [...] Sigue leyendo

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Prejuicio lingüístico: injuria, perjuicio

Escrito por Ígor Rodríguez Iglesias, Universidad Autónoma de Madrid / Universidad de Huelva. Domingo, 16 de noviembre de 2014. Working paperLengcom/Blog&Tweets 2.6 (2014). ISSN 2386-7477

En el humorístico Atlas de los prejuicios: cartografía de los estereotipos, su autor, Yanko Tsvetkov (2013), reflexiona acerca de cómo, “en una sociedad global interconectada en la que la información fluye mas rápido que los pensamientos, los prejuicios pueden terminar por ser un efecto secundario de nuestra pereza intelectual” y se pregunta sobre si “podemos deshacernos de los prejuicios del todo” (2013: 15). El libro hace un recorrido con mucha ironía a lo largo y ancho del planeta y de la historia, adentrándose en las mismas entrañas de las prejudicaciones, una forma de criticarlas a base de reírse de las mismas.

La relación entre humor y el discurso motiva actualmente en el ámbito del análisis del discurso toda una suerte de investigaciones, algunas de las cuales se preguntan sobre la legitimidad de este uso del humor vinculado a asuntos tan graves como el de los prejuicios, vinculados a la estigmatización, discriminación y, en ultima instancia, el maltrato o violencia explícitos (cf. Brion 2014). Esto se ve muy claramente en asuntos de género.

Nosotros partimos de la base de que los prejuicios producen perjuicio hacia la cultura, el pueblo, la comunidad, etc. objeto de la prejudicación, un modo de injuria que, como ya ha sido denunciado en otros lugares (Dijk 2002) y venimos desarrollando en nuestras investigaciones, tiene tintes racistas, y no importa el grado, es decir, si tales prejuicios son casi racistas, un poco racistas o muy racistas. Lo son y, en lo personal, no soy partidario de disculpas al respecto. Acudir a las causas es una labor en la que estamos implicados.

Estimo conveniente partir de dos sencillas preguntas: ¿qué es un prejuicio? Y ¿qué es un prejuicio lingüístico? No es baladí responder a estas cuestiones porque en la misma respuesta habrá una reflexión acerca de la sinrazón de las prejudicaciones, sean de la naturaleza que sean.

El lingüista J. Tusón (1996) contrapone los juicios de hecho a los juicios de valor, esto es, los que, respectivamente, “se fundamentan en la experiencia colectiva y en las ciencias” y los que, en cambio, son “indicadores del gusto personal y también de la educación recibida, asumida o no como parte esencial de uno mismo […], forzosamente proyecciones de quien los formula” (1996: 18). Tenemos, de un lado, el conocimiento como tal y, de otro, las creencias —no nos referimos aquí los credos religiosos, que, obviamente, no nos interesan, por ser ajenos, en principio, a nuestro objeto de estudio y a los fines perseguidos—, lo que se piensa acerca de algo, pero sin base aparente. A veces, la base es el resultado del pensamiento colectivo acerca de nosotros, los otros y las cosas en general, y es precisamente aquí donde se cultivan muchos de los prejuicios.

 

Referencias bibliográficas

 Brión, R. (2014): “El humor, ¿un recurso legítimo en el tratamiento de la violencia machista?”, en I Simposium Internacional EdiSo 2014 'Estudios sobre Discurso y Sociedad', Universidad de Sevilla, 15 y 16 de mayo de 2014.

 Dijk, T. A. van (2002): “Discurso y Racismo”, en Persona y Sociedad, Universidad Alberto Hurtado, Instituto Latinoamericano de Doctrina y Estudios Sociales ILADES, Vol. XVI, nº 3, Diciembre de 2002, pp. 191-205.

 Tsvetkov, Y. (2013): Atlas de los prejuicios: cartografía de los estereotipos, North Charleston: Createspace.

 Tusón, J. (1996): Los prejuicios lingüísticos, Barcelona: Octaedro. (Obra original: Tusón, J. (1988): Mal de llengües. A l'entorn dels prejudicis lingüístics, Barcelona: Empúries).


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El doble check

Escrito por Gloria Copete, Lengcom. Viernes, 14 de noviembre de 2014. Divulgación. Lengcom/Blog&Tweets 2.5 (2014). ISSN 2386-7477

Es imposible ignorar el gran acontecimiento acaecido esta semana, la incorporación en nuestras vidas del doble check azul, el símbolo que alerta al remitente sobre la lectura de su mensaje en Whatsapp y que ha hecho poner el grito en el cielo a la mayoría de sus 600 millones de usuarios.

Casi al mismo tiempo que los medios informaban de la noticia, las redes sociales se llenaban de manifiestos disconformes, remedios contra el doble check y parodias que alertan sobre el comienzo de un abismo.

Incluso la publicidad quiso sacar tajada del asunto y puso a sus creativos a inventar juegos de imágenes y palabras con la doble palomita.

Bromas aparte, un regusto amargo quedado al ser conscientes de lo orwelliano del asunto.  Si bien los primeros checks de Whatsapp tenían la función de comprobar si nuestro mensaje había sido enviado (un tick) y recibido con éxito (dos), ahora se adentra en el terreno de lo personal, la postura que tomamos al leer un mensaje. Un exceso de información que trae consigo el aumento de la presión a la que ya estamos sometidos en este mundo hiperconectado. Se esfuman las excusas y se reclama aún más inmediatez.   

¿Cuánta información estamos dispuestos a dar? ¿Dónde están los límites de la privacidad en la Era digital? Permitimos impasibles que una aplicación muestre cuando accedemos y cuando decidimos leer los mensajes; dejamos que acceda a nuestra lista de contactos, almacene, monitorice y analice nuestras preferencias y pautas a cambio de “obtener un mejor servicio”; aceptamos que Whatsapp prepare, haga, reproduzca y distribuya estudios de investigación sobre nuestros perfiles a sabiendas que esa información está siendo utilizada para experimentos psicológicos  o estudios de mercado ( y quien no lo sepa, tan solo tiene que leer el texto anterior a la casilla de “acepto los términos y condiciones de seguridad”).  Hemos dejado de ser potenciales clientes para convertirnos en meros productos.


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Neologismos

Escrito por Gloria Copete, Lengcom. Miércoles, 12 de noviembre de 2014. Nota. Lengcom/Blog&Tweets 2.4 (2014). ISSN 2386-7477

Community manager, social media, SEO, SEM, wiki, follower, hashtag, trending topic, apps, chatear, videoblog, podcast, mashup, flash mob, lip dub, infoxicación, MOOC, cyberbulling, crowd (-sourcing, -working, -funding), e-influencer, egobloggers…

“Palabros” que van apareciendo en nuestros días y que hacen palpable el hecho de que algo está cambiando. Cada día más neologismos son transportados e incorporados a nuestro vocabulario y, al contrario de lo que muchos piensen, no se trata de un lavado de imagen, ni se hace por antojo o como marca cosmopolita, sino como solvencia a una nueva necesidad. Como dijo Jorge Luis Borges “todas las palabras fueron alguna vez un neologismo”, y no podemos darles la espalda por no tener raíz latina. Estamos ante una nueva realidad, nuevos conceptos surgidos en un nuevo contexto: llamémosle, si se quiere, digitalización, globalización o Era 2.0,  pero que evidencian que los tiempos cambian.

La aparición de un término hace palpable su existencia, no sólo como algo material sino también como concepto. Cuando somos niños y aprendemos nuestro idioma nativo, aprendemos también determinada visión sobre el mundo, y en el de hoy en día tablets, smartphones, GPS, wifis, empiezan a ser una realidad tan intrínseca a nosotros que sería imposible no emplearlos. 

El lingüista estadounidense Whorf B. L. (1971), en explicación a su hipótesis del determinismo lingüístico, ejemplificaba la anterioridad del lenguaje al pensamiento en el hecho de que los esquimales utilizan cantidad de palabras diferentes para designar los distintos tipos de nieves, y eso, les lleva inexorablemente a pensar en la nieve de forma diferente que a los europeos. El lenguaje modula nuestra forma de pensar y nos permite adquirir un pensamiento complejo, es decir, si suprimimos términos de nuestro vocabulario, restringimos conceptos de nuestro pensamiento y nos será mucho más difícil comprender, hablar, relacionar, crear y avanzar en este mundo cambiante.

Para Lazaro Carreter, F (1997: 175):

El progreso material e intelectual obliga a los pueblos inventores a crear vocablos, y a los otros, a los receptores, a adoptarlos. Gracias a ello, la cultura y la civilización no son privilegio de unos pocos, y pueden ser compartidas [… ] la obstinación contra los neologismos enmascara la lucha a muerte contra la modernidad.  Dado el caso de que las aduanas lingüísticas hubieran funcionado inflexiblemente, aún hablaríamos como pecheros medievales; y viviríamos, por tanto, y pensaríamos como ellos.

No consiste en absorber toda palabra anglosajona que tenga que ver con la tecnología o las redes por el hecho de estar en boga, sino en no negarse a la evidencia del progreso  y evolucionar. Aunque no hayamos nacido en la era digital y aun seamos ajenos a gran parte del universo 2.0, debemos adaptarnos y no poner trabas al lenguaje o de esa forma correremos el peligro de no entender y convertirnos en analfabetos digitales.


Referencias bibliográficas

 Lázaro Carreter, F. (1997): El dardo en la palabra, Barcelona: Círculo de Lectores Galaxia Gutenberg.

 Whorf, B. L. (1971): Lenguaje, pensamiento y realidad, Barcelona: Barral.

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La asignación de valores a las lenguas

Escrito por Ígor Rodríguez Iglesias, Universidad Autónoma de Madrid / Universidad de Huelva. Lunes, 10 de noviembre de 2014. Working paperLengcom/Blog&Tweets 2.3 (2014). ISSN 2386-7477

Además de T. van Dijk, otros lingüistas, también en el ámbito del análisis crítico del discurso, han venido confirmando desde hace dos décadas cómo las producciones discursivas de los hablantes “construyen, mantienen, refuerzan interpretaciones de [...la] «realidad», es decir, construyen representaciones de la sociedad, de las prácticas sociales,de los actores sociales y de las relaciones que entre ellos se establecen” (Martín Rojo 1997: 1-2).

Se hace, pues, necesario advertir de la relación existente entre los discursos y las estructuras sociales. Y está claro que, desde la perspectiva del análisis del discurso ideológico, tales estructuras están asociadas a 

unidades estructurales, niveles, o estrategias de habla y de texto incorporadas en sus contextos sociales, políticos y culturales. Esto también es válido para las relaciones entre organizaciones sociales, instituciones, grupos, roles, situaciones, relaciones de poder o la toma de decisiones políticas, por un parte, y las estructuras del discurso, por la otra (Van Dijk 1996: 16).

Nos preguntamos si puede ser válido también entre comunidades de habla, caracterizadas éstas en función de sus características estrictamente diatópicas. De modo que tenemos diferentes grupos humanos diferenciados dialectalmente: grupos x, y, z... A la luz de los datos que manejamos vamos teniendo ya la certeza de que las estructuras discursivas –y otros comportamientos explícita o implícitamente discriminatorios– que dan soporte lingüístico a los prejuicios lingüísticos también funcionan como plataforma que sostiene a través de tales estructuras otras de carácter ideológico y social, de ahí que defendamos que, al igual que en lo concerniente a la diafasía y diastratía estrictas, también en lo relativo a la diatopía existen relaciones de dominación similares a las que se refiere T. A. Van Dijk en el artículo citado, por consignación de variedades diatópicas como hechos diafásicos por parte de los prejudicadores. 

No podemos perder de vista que los prejuicios y las actuaciones discriminatorias a las que dan lugar no están funcionando diatópicamente, sino diafásicamente. Es decir, tenemos que diferenciar bien sobre qué se prejudica y la prejudicación en sí misma y todo lo que lleva asociado a ella: causas y consecuencias, básicamente, que nos remiten a otros órdenes ya no lingüísticos, sino sociales. Es decir, los valores asignados a las manifestaciones lingüísticas individuales o grupales, ya sea en coordenada geográfica o social (o cualesquiera otras), no se atienen a las características intrínsecas de tales lenguas y sus variedades, sino a las propias características de esos valores.


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Reputación en redes sociales

Escrito por Juan Fernández Caballero, Lengcom. Sábado 8 de noviembre de 2014. Divulgación. Lengcom/Blog&Tweets 2.2 (2014). ISSN 2386-7477

Twitter no es sólo una mera forma de conexión con los demás utilizada de forma inteligente puede funcionar como otro buscador alternativo a google, y conocer en tiempo real qué se opina sobre un asunto concreto. Cuando hacemos una búsqueda, Twitter nos da la opción de búsqueda inteligente que te permiten acceder a informaciones concretas. Hay operadores de búsqueda que te ayudan a conseguirlo.

Y es que además de poner una palabra o un Hashtag también se puede buscar una frase exacta (añadiendo comillas), cualquier palabra entre varias (añadiendo ‘or’ entre las palabras), excluir palabras (con el operador -) o incluso geolocalizar los tweets (Near: Madrid).

Son herramientas que un community manager como los que Lengcom pone a disposición de las empresas conoce a la perfección y que pueden ayudar a detectar nuevas necesidades, a prever crisis de marca.

Twitter pone a disposición de quién sabe leer sus mapas una ingente cantidad de información que los expertos saben filtrar y aprovechar en su favor, por ello confiar en Lengcom puede ser la gran diferencia para que tu negocio sea realmente competitivo anticipándose a los nuevos tiempos.

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La viralidad

Escrito por Gloria Copete, Lengcom. Lunes 3 de noviembre de 2014. Lengcom/Blog&Tweets 2.1 (2014). ISSN 2386-7477

La viralidad. El exponente máximo de la generosidad en Internet, el “compartir” por doquier. Sí, me estoy refiriendo a ese botoncito al que todos hacemos clic para compartir algo que nos gusta en las redes y que es el mayor causante de la propagación de contenidos online. El uno, un millón del que ya en otro post hablaba Ígor Rodríguez.

viralidad, community manager, social media

Viral, ese concepto que se ha parafraseado a sí mismo y se ha extendido entre el vocabulario de los internautas a pesar de que la RAE siga sin incluirlo entre sus acepciones (aunque sí acepte Tuit, o Tuiter). Entendemos por viralidad a la capacidad que tiene algo para reproducirse, multiplicarse y expandirse como un virus, y si nos referimos a la comunicación 2.0, ese algo podrían ser videos, campañas de marketing o acciones concretas.

Uno de los ejemplos de publicidad viral que más repercusión tuvo en España fue la  campaña que MTV lanzó en 2007 y que hizo que millones de internautas cantasen proclamando su amor a una pudorosa Laura (la mayoría sin saber que el video lo había preparado la cadena musical).

La publicidad viral no necesita la gran inversión que requiere una campaña en los medios tradicionales; en internet, con un coste mínimo, el impacto es máximo. Algunos anunciantes lo utilizan  como pistoletazo de salida para determinadas marcas y productos, porque si consiguen conectar con el público y lograr que estos compartan, la difusión de su marca va a ser exponencial.

Internet no conoce de barreras espacio-temporales y lo que en un inicio pudo ser ideado para un target concreto, acotado a cierto género, edad y país, puede convertirse en un contenido que arrase entre internautas con otras características y afincados en el otro extremo del mundo.

Además, la existencia de directorios, bases de datos o portales como Youtube, permite que sea posible  almacenar los archivos “eternamente”, de manera que años después a veces la campaña vuelve a revivir, o es imitada y versionada una y otra vez,  casi convirtiendo el  en un objeto de culto.

Cada vez es mayor la audiencia y el impacto que los virales alcanzan en las empresas. Tan solo  los 10 anuncios más virales de 2013 fueron compartidos en total 28,8 millones de veces , lo que no hace extrañar que todas las empresas quieran tener el suyo. El gran problema de la viralidad, es que no puede calcularse. Si bien es cierto que existen algunas claves, sólo una minoría de los contenidos que repiten estos parámetros acaban convirtiéndose en virales. Por suerte o por desgracia, el mago de la viralidad no es otro que el internauta.

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Datos de la publicación

Entidad editora: Lengcom.

ISSN: 2386-7477.

Áreas temáticas: Lenguaje y comunicación.

Director/Editor

  • Ígor Rodríguez Iglesias (Universidad Autónoma de Madrid / Universidad de Huelva).

Consejo de redacción

  • Luna Baldallo González (Universidad de Huelva).
  • Juan Fernández Caballero (Lengcom).
  • Gloria Copete Capilla (Lengcom).

Comité científico:

  • Carme Junyent (Universitat de Barcelona).
  • Juan Carlos Moreno Cabrera (Universidad Autónoma de Madrid).
  • Francisco Marcos Marín (The University of Texas at San Antonio).
  • José del Valle ( The City University of New York).
  • Luisa Martín Rojo (Universidad Autónoma de Madrid).
  • Gerd Wotjak (Universität Leipzig)
  • Maite Fernández Urquiza (Universidad de Oviedo).
  • María Victoria Galloso Camacho (Universidad de Huelva).
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