Lengcom 10.1 (2015). ISSN 2386-7477


Recibido: 10 de julio de 2015 / Aceptado: 17 de julio de 2015

 

Cambio léxico: las palabras nunca mueren

Lexical change: words never die 

 

Faustino Juan Yáñez López

Doctor en Lengua Española y Lingüística General (UNED)

faustino-lugo@mundo-r.com

  

Resumen: El léxico cambia. En todas las épocas surgen nuevas palabras y, también, algunas desaparecen de los principales diccionarios. Estas últimas son, principalmente, arcaísmos, palabras que designan realidades que ya no existen, etc. Sin embargo, las palabras nunca mueren, sobreviven en el discurso de algunos hablantes, en obras literarias, en diccionarios proyectados para preservarlas, en iniciativas que pretenden conservar y resucitar palabras que, supuestamente, estaban ‘muertas’. 

 

Abstract: Lexicon changes. At all times, new words emerge and also some words disappear from main dictionaries. The latter ones are, above all, archaism, words expressing realities that no longer exist, etc. However, words never die, they survive in the discourse of some speakers, in literary works, in some dictionaries designed to preserve them, in some initiatives trying to maintain and resurrect words that were supposedly ‘dead’.   

 

Palabras clave: cambio léxico; neologismos; palabras moribundas; diccionario.

Keywords: lexical change; neologisms; dying words; dictionary.

 

1. Introducción

En octubre de 2014, la Real Academia de Lengua Española (RAE) publicó la 23ª edición del Diccionario de la lengua española (DRAE). Los medios de comunicación, en general, y algunas revistas especializadas se han hecho eco del tema y han apuntado, sobre todo, lo extraordinario de algunas inclusiones. Este artículo informa, también, sobre la publicación del diccionario. Incluye, además, la investigación realizada con algunos medios de comunicación escrita, constatando la avalancha de neologismos en este inicio de siglo, el esfuerzo de la Real Academia para incluir en su nomenclatura los de uso más frecuente, y principalmente, se analiza  la exclusión de aquellas voces, que, por diferentes motivos, parecen haber caído en desuso.

 

El nuevo Diccionario ofrece 93.000 entradas, 140.000 enmiendas introducidas que afectan a 49.000 artículos y alrededor de 5.000 nuevos términos.

 

Según los académicos, sus principales novedades buscan el logro de tres objetivos principales: enriquecer el Diccionario, modernizarlo y hacerlo más coherente.

 

La Academia no puede estar constantemente incorporando y excluyendo palabras del Diccionario. Para la actualización de la obra, se tiene en cuenta si las voces que serán incluidas en la nueva edición están presentes en el habla de gran parte del universo hispanohablante, en los libros, en los medios de comunicación, etc., y que no se trata de palabras que responden a modas, a innovaciones de vida efímera, a avances tecnológicos que, en un futuro próximo, serán superados por otros.

 

El Pleno de los académicos es el órgano encargado de tomar las decisiones que afectan al Diccionario. Para poder mantener al día su repertorio, el Pleno académico cuenta con la ayuda del Instituto de Lexicografía y de diversas comisiones.

 

El proceso de actualización de un diccionario se centra en las tareas de adición de nuevos artículos o acepciones, de la supresión de artículos o acepciones ya existentes y de la enmienda total o parcial de los artículos.

 

Las fuentes documentales del diccionario académico, que se han ido creando y ampliando en distintas etapas de su historia, son actualmente: el banco de datos del español, que cuenta con más de 400 millones de registros de textos históricos y actuales de todos los países hispanohablantes; el fichero histórico de la Academia, con sus más de diez millones de papeletas léxicas y lexicográficas; las obras de referencia y estudios monográficos sobre léxico; la Unidad Interactiva del DRAE (UNIDRAE), un servicio creado para atender y canalizar las propuestas y sugerencias externas relacionadas con el Diccionario.

 

Desde que comenzaron a hacerse públicos los avances de la 23ª edición del Diccionario, y luego con su publicación en octubre de 2014, los medios de comunicación han saludado la incorporación de nuevas voces como, por ejemplo, abrefácil, chatear, fidelizar, monoparental, oenegé, puticlub o USB, que son de uso generalizado y parecen muy asentadas en el idioma. Sin embargo, la nueva edición acoge también palabras como au pair, camp, flap, haiku, ikebana o raid, que si bien merecen su espacio en la obra, no parecen tan asentadas en el idioma ni de uso tan extendido como las primeras. Además, en la nueva edición, se han quedado fuera voces como, por ejemplo, aquaplanning, artrósico, bifobia, bioclimático, cataplejía, chuchurrío, desbrozadora, deshumidificador, enhebrador, feminicidio, geotérmico, glutamato, hepatopatía, indexado, jubilata, karting, kite-surf,  lanzabombas, mámoa, manifestódromo, naturopatía, orejero, pancartero, pegacarteles, pitopausia, quedada, resetear, retroalimentar, sincorbatismo, skype, taekwondista, telesquí, ultracongelar, vasodilatación, vinoterapia, yihadista o zanfonista, que ya están recogidas en una de las siguientes obras lexicográficas nacionales: Diccionario del español actual (Aguilar, 2011); Nuevo diccionario de neologismos (Everest, 2011); Diccionario de neologismos en línea (Larousse-Bobneo).      

 

La Academia, en general, se justifica alegando que es materialmente imposible incluirlas a todas a pesar de que algunas voces son eliminadas, por haber caído en desuso, para dejar espacio a las nuevas entradas, y reconoce que el Diccionario siempre ha de “ir por detrás” y “nunca adelantarse” a lo que la sociedad dicta.

 

El proceso de actualización del Diccionario se centra en las tareas de adición y de supresión de artículos, pero también en su enmienda. Así, por ejemplo, a la voz ‘buscador’ se le ha añadido una nueva acepción: Inform. ‘Programa que permite acceder a información en internet sobre un tema determinado’; a la voz ‘cooperante’ también se le ha añadido otra nueva acepción: m. y f. 2. ‘Persona que trabaja en proyectos de cooperación internacional para ayuda al desarrollo o ayuda humanitaria’. En algunos casos, sin embargo, la enmienda consiste en eliminar acepciones: de la voz ‘rural’, por ejemplo, se ha eliminado la acepción de ‘inculto, tosco, apegado acosas lugareñas’.

 

En un estudio sobre neología realizado para la tesis doctoral Prensa y neologismos: la naturaleza adaptativa y creativa del léxico (Yáñez López, 2015), entre octubre de 2011 y octubre de 2012, se recogieron, mediante vaciado manual, más de 3.000 palabras y expresiones publicadas en los periódicos españoles El Progreso, El Correo Gallego y El Mundo. En la investigación, se constató que la mayoría de las lexías registradas no estaban recogidas en el Diccionario de la Lengua Española (DRAE, 22ª edición). Asimismo, se registraron voces que ya han sido incluidas en la nueva edición del diccionario y, en menor medida, también se registraron voces que han sido suprimidas del nuevo Diccionario académico, y esta sería, tal vez, la tarea más ingrata para los académicos en el proceso de actualización. Estas palabras en vías de extinción son el objeto de estudio y reflexión de este artículo. 

 

2. Obituario

Por una razón u otra, casi siempre porque han caído en desuso por diferentes motivos, hay palabras que están llamadas a desaparecer del DRAE.  

 

Hay palabras que desaparecen del Diccionario porque son arcaísmos, otras han perdido la vitalidad que tuvieron en su momento, o porque son simples derivados y no pueden incluirse todos, como, por ejemplo, los adverbios terminados en –mente.

 

En la edición de 2001 del Diccionario se anularon 6.008 artículos que sí figuraban en la de 1992, como, por ejemplo, ‘abebrar’, forma antigua de ‘abrevar’; ‘chufear’ (chufar); ‘depós’ (después); ‘farsador’ (farsante) o ‘tesaurero’ (tesorero).

 

En la edición publicada en 2014, se suprimieron 170 artículos que figuraban en la de 2001, un número bastante inferior al de la anterior actualización.

 

Este estudio incluye palabras aparecidas en los periódicos españoles El Progreso de Lugo, El Correo Gallego y El Mundo, en las páginas de la edición impresa diaria, suplementos y revistas, de estos medios de comunicación, entre octubre de 2011 y octubre de 2012.

 

En la consulta al Diccionario, todas las palabras aparecieron, en su momento distinguidas con la leyenda:

Artículo propuesto para ser suprimido.

Avance de la vigésima tercera edición.

 

2.1 Sobre el registro de defunciones

En total, fueron registradas 15 palabras. De ellas, 13 son palabras y expresiones inglesas: display, freelance, full time, gang, input, look, lunch, overbooking, self-service, show, sponsor, spot, stock; 1 voz del francés: partenaire; 1 palabra derivada de ‘esponsorizar’ y de la voz inglesa sponsor (ambas propuestas también para ser suprimidas): esponsorización.

 

El Diccionario de la lengua española (DRAE) de la RAE se limitaba a dar el significado de la palabra consultada y a anunciar su futura desaparición. Sin embargo, como en el momento de las consultas realizadas, la RAE no ofrecía otras alternativas o posibles sustituciones, se optó por consultar las 15 lexías propuestas para ser suprimidas en el Diccionario panhispánico de dudas (DPD – en línea).

 

A continuación se presenta el resultado de las consultas. En las recomendaciones de la RAE sobre posibles sustituciones se han omitido, por cuestiones de espacio, los ejemplos de uso, que pueden ser consultados en la página de la Academia dedicada al DPD.  

 

2.1.2. Resultados de la consulta al DPD

  • display.

“*Display* TFT a color de 4,2.”

El Progreso, pág.8 – 18/10/11 

Voz inglesa cuyo uso es innecesario en español por existir alternativas propias para cada una de sus acepciones:

a) En su sentido más general, equivale a los términos españoles despliegue, exhibición o demostración, que son los que deben usarse.

b) En ciertos aparatos electrónicos, como teléfonos, calculadoras, equipos de música, etc., ‘pequeña pantalla donde se ofrece información visual sobre su funcionamiento’. En español puede sustituirse por las expresiones pantalla de visualización o visualizador.

c) En el lenguaje publicitario, ‘mueble o soporte en que se exhibe un producto para su promoción y venta’. El equivalente español es expositor.

Diccionario panhispánico de dudas  (17/07/13)

 

  • esponsorización → ‘patrocinador.’

“un informe de trece páginas sobre las posibilidades de *‘esponsorización’* del estadio de El Madrigal.”

El Progreso, pág.27  -  04/01/12

 

patrocinador –ra:

1. ‘[Persona o entidad] que apoya o financia una actividad, frecuentemente con fines publicitarios’. La existencia de esta voz española hace innecesario el uso del inglés sponsor y de su adaptación espónsor. Igualmente superfluos son los derivados (e)sponsorizar y (e)sponsorización, cuyos equivalentes tradicionales en español son patrocinar y patrocinio.

2. En muchos países americanos se usan los términos auspiciador, auspiciar y auspicio, igualmente válidos y preferibles al anglicismo.’

Diccionario panhispánico de dudas  (17/07/13)


  • free lance.

“Por eso RsF ofrece soporte a los *freelance* que trabajan en zonas difíciles…”

El Mundo, pág.69  -  07/10/12

Expresión inglesa que, referida a un profesional, especialmente un periodista, un fotógrafo o un traductor, significa ‘que trabaja por cuenta propia y vende sus trabajos a una empresa o a un medio de comunicación’. Se recomienda emplear, en su lugar, las expresiones españolas independiente, autónomo o por libre.

Diccionario panhispánico de dudas  (17/07/13)

 

  • full-time. →  tiempo, 1.

“Su organización, dedicación *full time*, y sobre todo los cometarios…”

El Mundo, pág.21  -  07/07/12

1. Para las expresiones inglesas full-time (‘con jornada completa o con dedicación exclusiva’), half-time (‘con media jornada’) y part-time (‘con dedicación parcial o no exclusiva’), existen los equivalentes españoles a o de tiempo completo, a o de medio tiempo y a o de tiempo parcial, respectivamente.

Diccionario panhispánico de dudas  (17/07/13)

 

  • gang. → ‘banda.’

“y ha dejado sin soldadesca potencial a los *gangs*: por no quedar, no quedan ni boxeadores italoamericanos.”

El Mundo, pág.2  -  18/03/12

Significa, entre otras cosas, ‘grupo organizado de gente armada, especialmente con fines delictivos’ y ‘pandilla de jóvenes con tendencia al comportamiento agresivo’. En el área centroamericana se usa, especialmente con el segundo sentido, la voz mara. Debe evitarse, por innecesario, el anglicismo gang.

Diccionario panhispánico de dudas  (17/07/13)

 

  • input.

“Buscar sinergias, *‘inputs’* que beneficien en suma a todos…”

El Progreso, pág.64  -  05/02/12

1. Voz inglesa que se utiliza, en economía, con el sentido de ‘elemento o bien necesario para la producción de otros bienes’. Se recomienda usar en su lugar el equivalente español insumo.

2. En otras disciplinas y, especialmente, en informática, ‘conjunto de datos o información de entrada’. En este caso la voz inglesa puede reemplazarse por entrada (o introducción) de datos o datos de entrada, según los contextos.

Diccionario panhispánico de dudas  (17/07/13)

 

  • look.

“Este complemento se hace indispensable para dar el toque más actual a los *looks* masculinos juveniles.”

El Progreso – Revista, pág.17  -  22/10/11

Voz inglesa que se usa ocasionalmente en español con el sentido de ‘imagen o aspecto de las personas o, menos frecuentemente, de las cosas’. Es anglicismo innecesario, que debe sustituirse por las voces españolas imagen o aspecto.

Diccionario panhispánico de dudas  (17/07/13)

 

  • lunch. → ‘lonche.’

“unas fotos suyas en Borough Market disfrutando de la hora del *lunch* con unos compañeros.”

El Mundo – La otra crónica, pág.16  -  23/06/12

1. La voz inglesa lunch, que se emplea ocasionalmente en español con el sentido de ‘comida ligera que se toma al mediodía o a media tarde’, se ha adaptado en varios países americanos en la forma lonche. Se admite el uso del anglicismo adaptado, aunque no hay que olvidar que existen equivalentes tradicionales en español, como almuerzo (ligero) o, en países como Chile, colación.

2. Con el sentido de ‘comida ligera que se ofrece a los invitados a una celebración’ no debe usarse en español la voz inglesa lunch, pues existen equivalentes españoles como refrigerio o aperitivo.

Diccionario panhispánico de dudas  (17/07/13) 

 

  • overbooking.

“al parecer tras una alianza fallida que propició este *overbooking* funerario en el entorno.”

El Correo Gallego, pág.32 – 08/04/12

‘Venta de plazas, especialmente de hotel y de avión, en número superior al disponible’. Es anglicismo evitable, que puede sustituirse por términos españoles como sobreventa o sobrecontratación.

Diccionario panhispánico de dudas  (17/07/13)

 

  • partenaire.

“Con Paul como *partenaire* rodó la película Montmatre-sur-Seine (1941).”

El Mundo – Magazine, pág.37 – 01/07/12

Voz francesa que se emplea ocasionalmente en español con los sentidos de ‘persona que interviene como compañero o pareja de otra en una actividad, especialmente en un espectáculo’ y ‘persona que mantiene relaciones amorosas o sexuales con otra’. También se emplea con estos sentidos la voz inglesa partner. Son extranjerismos evitables, por existir los equivalentes españoles compañero o pareja, en el ámbito artístico o sentimental, y socio, en el ámbito empresarial.

Diccionario panhispánico de dudas  (17/07/13)

 

  • self-service. → ‘autoservicio.’

“Un *self-service* para facturar maletas.”

El Mundo, pág.23 – 13/11/11

‘Sistema de venta en el que el cliente toma directamente lo que le interesa’ y ‘establecimiento donde el cliente se sirve a sí mismo’.  Debe evitarse el uso del anglicismo self-service…’

Diccionario panhispánico de dudas  (17/07/13)

 

  • show.

“El *‘show’* comenzará a las 20.30 horas y dura aproximadamente una hora y media.”

El Progreso – d_finde, pág.5  -  10/02/12

Anglicismo innecesario, pues su equivalente español espectáculo está plenamente vigente en el uso, tanto con el sentido recto de ‘función pública destinada a entretener’ como en el figurado de ‘acción que causa escándalo’. En sentido recto, el anglicismo puede sustituirse también, según los contextos, por función, gala, número o exhibición.

Diccionario panhispánico de dudas  (17/07/13)

 

  • sponsor → ‘patrocinador.’

“y hoy se ha dado la jornada libre para estas cosas ‘más lúdicas’ de la promoción con Nike, su *sponsor*.”

El Mundo – Magazine, pág.24  -  08/07/12

1. ‘[Persona o entidad] que apoya o financia una actividad, frecuentemente con fines publicitarios’. La existencia de esta voz española hace innecesario el uso del inglés sponsor y de su adaptación espónsor.

2. En muchos países americanos se usan los términos auspiciador, auspiciar y auspicio, igualmente válidos y preferibles al anglicismo.

Diccionario panhispánico de dudas  (17/07/13)

 

  • spot

“No buscaban la fama, pero la encontraron como protagonistas de *spots* publicitarios.”

El Progreso – Revista, pág.2  -  03/03/12

Anglicismo evitable, por existir equivalentes españoles para cada uno de los sentidos con los que se emplea en español esta voz inglesa:

a) Cuando significa ‘película de corta duración con fines publicitarios’, puede sustituirse por los términos españoles anuncio, cuña, comercial o aviso, estos dos últimos usados con este sentido únicamente en América.

b) Cuando, por acortamiento del inglés spotlight, significa, en fotografía, cine o teatro, ‘foco de luz potente y directa para iluminar una zona pequeña’, puede sustituirse por los términos españoles foco, reflector y proyector o cañón (de luz).

c) En el lenguaje económico se usa la expresión spot market con el sentido de ‘mercado en el que se negocian compras al contado y con entrega inmediata’. En este caso es preferible usar expresiones españolas como mercado libre o mercado al contado.’

Diccionario panhispánico de dudas  (17/07/13)

 

  • stock.

“Aconsejamos a nuestros asociados que no tengan *stock* que nosotros lo stokamos…”

El Correo Gallego, pág.27  -  03/06/12

Voz inglesa que se usa con cierta frecuencia en español con los sentidos de ‘cantidad de mercancías que se tienen en depósito’ y, en general, ‘cantidad de algo disponible para uso futuro’. Aunque está bastante extendido en el lenguaje comercial, es anglicismo evitable, ya que, con el primer sentido, puede sustituirse por la voz española existencias, o por expresiones como mercancías almacenadas o en depósito, y, para el segundo sentido, existe el término español reservas.’

Diccionario panhispánico de dudas  (17/07/13)

 

Las 15 lexías registradas durante la investigación y que aparecieron distinguidas con la nota: ‘Artículo propuesto para ser suprimido’ en el Diccionario de la lengua española (DRAE), aparecen recogidas en el Diccionario panhispánico de dudas (DPD). En todos los casos, la Academia recomienda que se evite el uso de estas palabras, ya que hay voces españolas que las pueden sustituir, ofrece estas alternativas y ejemplos de uso.


Hay que reconocer, pues, el acierto de la Academia al proponer la supresión de estas voces del Diccionario. Aunque se siguen usando y, de hecho, fueron recogidas en periódicos españoles de reciente publicación, se trata de extranjerismos innecesarios que nunca habrían tenido que entrar a formar parte de su nomenclatura. Sin embargo, algunas de estas palabras están tan asentadas en el idioma que será difícil, por lo menos en un futuro próximo, que sean sustituidas por las propuestas del DPD.  

 

2.2. Notas necrológicas

Además de estas 15 voces registradas y analizadas en el estudio anterior, se incluye, a continuación, otra pequeña selección de voces, también señaladas en el DRAE con la leyenda ‘Artículo propuesto para ser suprimido’, y que fueron recogidas en diferentes textos publicados en internet. Todas las consultas al DRAE fueron realizadas el 03/06/15:


Abinar:  tr. rur. y vulg. ‘Binar la tierra’.

Acabijo: coloq. desus. ‘Término, remate, fin’.

Acejero/hacejero: m. y f. ‘Persona que furtivamente arranca leña con las manos, sin ayudarse con otro instrumento’.

Andado: m. y f. coloq. ‘Hijastro’.

Batiborrillo /baturrillo: m. ‘Mezcla de cosas, especialmente de guisados, que no dicen bien unas con otras’. También, m. coloq. ‘En la conversación y en los escritos, mezcla de cosas inconexas y que no vienen a propósito’.

Copeca: f. ‘Moneda rusa, equivalente a la centésima parte de un rublo’.

Hogueril: m. vulg. ‘Hogar’ (‖ sitio de la lumbre en la cocina).

Memoriógrafo: m. ‘Autor de libros de memorias’.

Piujar/pegujal: m. vulg. ‘Pegujal’ (m. ‘Pequeña porción de siembra o de ganado’; m. ‘Pequeña porción de terreno que el dueño de una finca agrícola cede al guarda o al encargado para que la cultive por su cuenta como parte de su remuneración anual’; m. desus. ‘Peculio’).

Retrónica: f. vulg. ‘Retórica’.

Tangado: adj. coloq. ‘Engañado’.  También, f. coloq. ‘Engaño’.

Telecinematógrafo: m. ‘Monitor’ (‖ aparato receptor).


El DRAE se limita a ofrecer su significado y a anunciar la futura supresión de las lexías. El Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD) no las recoge, tal vez porque algunas son palabras patrimoniales o porque representan realidades que ya no existen. Los criterios para la inclusión/exclusión de palabras del Diccionario siempre ha sido cuestionado, y nos podemos preguntar por qué se suprimen las palabras de esta segunda selección y se mantienen en la nomenclatura voces como: abeitar; celícola; chirinola; deshambrido; egestad; fazoleto; ledo; maguer; nucir; oxear; palabrimujer; quillotro; roborar; vero; etc., tan desconocidas para la mayoría de los hablantes y de tan escaso uso como las primeras.


En el preámbulo de vigésima segunda edición del DRAE, la Academia admite que:

“Con frecuencia se solicita, y a veces de manera apremiante, que sean borrados del Diccionario términos y acepciones que resultan hirientes para la sensibilidad social de nuestro tiempo. La Academia ha procurado eliminar, en efecto, referencias inoportunas a raza y sexo, pero sin ocultar arbitrariamente los usos reales de la lengua (…) la Academia no tiene más remedio que incluir en el Diccionario esas voces molestas, sin que ello suponga prestar aquiescencia a lo que significan ahora o significaron antaño.”


Pero, ¿se podrían suprimir del diccionario todos los términos despectivos y así evitar su uso?  Claro que se podría, y no sólo términos despectivos, sino también extranjerismos, palabras en desuso, etc. Sin embargo, no se podría evitar su uso y, además, el Diccionario registra el uso que los hablantes hacen del idioma.


En la 23ª edición continúan términos que irritan, en efecto, la sensibilidad de algunos usuarios de la lengua, aunque se puntualicen con la marca ‘malsonante’:


mariconada.

1. f. coloq. malson. ‘Acción propia del maricón’.

2. f. coloq. malson. ‘Mala pasada, acción malintencionada o indigna contra alguien’.

3. f. coloq. ‘Acción u objeto tenidos por afectados’.

 

Sean supresiones justificadas como los extranjerismos presentados en el primer análisis o supresiones cuestionables como la de las voces del segundo análisis, todas ellas forman parte del grupo de 170 lexías condenadas a desaparecer del Diccionario.


Como ya se ha dicho, los medios de comunicación y algunas revistas especializadas han hablado largo y tendido sobre las nuevas voces admitidas y lo excepcional de algunas enmiendas, pero muy poco se ha comentado de las supresiones: de su número, de las palabras suprimidas, de los motivos que llevaron a tomar la decisión y sobre qué ocurre con las voces suprimidas.

 

1. Las palabras nunca mueren

Voces como ‘aguador’, ‘afilador’ o ‘barquillero’, por poner unos ejemplos, aunque aparentemente gozan de buena salud –de momento están en el DRAE- e incluso ‘barquillero’ acaba de ser enmendada para dejar claro que la ‘barquillera’ es el recipiente donde se guardan los barquillos, no cabe duda de que, en un futuro, pueden ser suprimidas, total o parcialmente, del Diccionario.   


El barquillero con el recipiente para guardar sus barquillos es una imagen de la infancia de muchos españoles. La barquillera, de color rojo, tenía una tapa que alojaba una ruleta que se hacía girar, y el que obtuviese el número menor de todos los compradores del momento era el encargado de pagar los barquillos. Sin embargo, esta entrañable profesión, como otras muchas, ha ido despareciendo de la geografía nacional, y pocos son los que se dedican, como ambulantes, a la venta de barquillos en las ciudades y pueblos de España. Ya hay, incluso, un Museo del barquillero en la Casa de la Archiduquesa Margarita de Austria, en Santillana del Mar (Cantabria). En este caso particular parece que no hace falta preguntar por quién doblan las campanas.


 Si palabras como partenaire, spot, andado o piujar recientemente suprimidas del DRAE, y otras como ‘barquillero’, en serio peligro de extinción, permanecerán en el recuerdo o en el discurso de algunos hablantes, a buen recaudo en las páginas de una obra literaria o, definitivamente, pasarán a mejor vida, sólo lo sabremos con el tiempo. De momento, para que no decaiga su uso y para asilarlas a la espera de rehabilitación o simplemente de una consulta para comprender textos del pasado, hay algunas iniciativas que dan vida y esperanza a las voces desahuciadas. 

 

3.1. Palabras moribundas

Evitar que caigan en el olvido voces como acetre, borceguí, cornijal, encocorar, fetén, gua, halda, indino, jaraíz, lañar, melgo, niqui, ocal, perinola, romadizo, sandio, tablajero, verija o zalama es uno de los objetivos del libro Palabras moribundas, en el que Pilar García Mouton y Álex Grijelmo han reunido términos que están a punto de pasar a mejor vida.


El libro contiene más de 150 entradas en 392 páginas y pretende resucitar ciertos términos cuyo significado ignora la mayoría de los hablantes y a otros que disfrutan de buena salud en diversas zonas de España o de Hispanoamérica pero son desconocidos en el resto.


Según García Moutom, se trata de "acercar palabras que todos tenemos en la trastienda, propias del lenguaje rural en algunos casos y que empiezan a desprestigiarse porque ya no se utilizan en las ciudades".


Palabras moribundas, editado por Taurus (2011), tiene su antecedente inmediato en el programa de Radio Nacional de España "No es un día cualquiera". Grijelmo llevó en dicho programa la sección Palabras moribundas desde septiembre de 2004 hasta julio de 2007, y a partir de esa fecha se hizo cargo de él García Moutón.


Sobre cada una de las palabras rescatadas, los autores presentan una cantidad significativa de información. Así, por ejemplo, sobre ‘acerico’ se comenta que es un diminutivo de hazero, que viene de fazero, ‘almohada’, del latín vulgar… A continuación presentan la evolución histórica de la palabra desde su aparición en el Diccionario de Autoridades, y comentan sus acepciones, diferentes usos, ofrecen testimonios, etc. Finalmente, concluyen que “acerico es palabra bien viva y no corre peligro en su segunda acepción académica; la primera no está moribunda, está muerta”.


acerico.

(Del dim. de *hazero 'almohada' y este del lat. vulg. *faciarĭus, der. de facĭes 'cara').

1. m. ‘Almohada pequeña que se pone sobre las otras grandes de la cama para mayor comodidad’.

2. m. ‘Almohadilla que sirve para clavar en ella alfileres o agujas’.

DRAE (22/07/13)

 

3.2.  Reserva de palabras

Otra iniciativa para intentar que ciertas palabras no desaparezcan es Reserva de Palabras. Se trata de un espacio virtual, dedicado a la lengua, que intenta mantener vivas las palabras que han caído en desuso y los términos que los hablantes encuentran amenazados por la pobreza léxica, los extranjerismos o los eufemismos, y es el primer fruto de la colaboración entre dos escuelas de escritura: la Escuela de Escritores de Madrid y la Escola d'Escriptura del Ateneo Barcelonés.


Es el resultado de la iniciativa "Apadrina una palabra en peligro de extinción", impulsada para que los internautas hispanohablantes reflexionaran sobre el idioma, su uso y su evolución de una manera lúdica y participativa coincidiendo con la celebración del Día del Libro 2007.


Nace de la participación de 21.632 personas de 69 países diferentes que, con esta iniciativa, apadrinaron más de diez mil palabras (7.120 en español y 3.896 en catalán). Asimismo, esta propuesta contó con la colaboración desinteresada de destacadas personalidades del mundo de la literatura, el cine, la música, la enseñanza, la política y el periodismo.


Según sus idealizadores, es un portal donde asomarse para descubrir algunas de las riquezas más o menos ignoradas de nuestra lengua, al servicio de quien quiera encontrarlas y, quizás, revitalizarlas.

Reserva de Palabras destaca la importancia y el valor del trabajo de las Academias de la lengua, notarios del proceso de evolución del idioma, que realizan la encomiable labor de incorporar nuevas palabras a sus diccionarios y la ingrata de eliminar aquellas que han caído en desuso.


Las supresiones tienen que contar con la aprobación de las 22 Academias de la Lengua Española, igual que ocurre con las adiciones. De cualquier forma, las palabras nunca ‘mueren’. El Nuevo diccionario histórico del español (NDHE) se encargará de acogerlas.

 

3.3.   Nuevo diccionario histórico del español (NDHE) – Real Academia Española (RAE).

El Nuevo diccionario histórico del español (NDHE) pretende presentar de modo organizado la evolución del léxico español a lo largo del tiempo. Su objetivo fundamental es ofrecer, a los filólogos y al público en general, aquella información relevante sobre la historia de las palabras que les permita interpretar los textos del pasado. Para ello se dará cuenta de la evolución de los significados de las palabras e incluso de los usos lingüísticos accidentales de una época determinada.


Para cumplir este fin básico, el NDHE se basará en los métodos de la Lingüística, la Filología y la Informática. El hecho de que esta obra se conciba como un diccionario electrónico permite presentar la evolución de las unidades léxicas teniendo en cuenta las relaciones (genéticas, morfológicas, semánticas, etc.) que estas mantienen entre sí, de forma que se sitúe la evolución de las palabras dentro de la red de conexiones establecidas entre ellas.


Un proyecto de gran envergadura como este, concebido como un trabajo de investigación aplicada, cuya terminación exige un amplio espacio de tiempo, obliga a actuar con gran pragmatismo, desarrollando el trabajo de manera gradual, en distintas etapas, y dando también progresivamente cuenta de los resultados parciales, para que lo realizado pueda ser consultado cuanto antes por los filólogos y los estudiosos de la lengua en general. El NDHE se plantea, por consiguiente, como un diccionario perfectible, presentado por capas, en que está previsto que los propios usuarios contribuyan a su mejora.

Se ha confeccionado un corpus nuclear de la lengua española, como punto de partida para la elaboración del diccionario, pues de él se extrae el lemario básico para esta primera etapa de redacción. El Corpus del Nuevo diccionario histórico (CDH) cuenta con más de 53 millones de ocurrencias, de las cuales 32 pertenecen a textos españoles y más de 20 millones a obras americanas. Los textos que conforman el corpus (en buena medida, comunes al CORDE y al CREA) se han sometido a un proceso semiautomático de anotación lingüística (operación llevada a cabo por el Departamento de Tecnología de la Real Academia Española), lematización que constituye un punto de partida para el manejo de los datos en el trabajo lexicográfico. Posteriormente, en la Fundación Lapesa se desarrolló una interfaz de consulta para el CDH, aplicación que permite realizar una variada gama de consultas, motivo por el que se ha utilizado para la presentación de otros corpus de la Academia.


De esta manera, la RAE apuesta, valiéndose de las nuevas herramientas que la informática pone a su alcance, por la inclusión y por la preservación de las palabras que expresan nuestra forma de vivir y de entender el mundo.

 

4. El purgatorio

Del latín se dice que es una lengua muerta, pero muchos afirman lo contrario y sostienen que siempre ha sido la lengua con la que se ha transmitido la cultura y la lengua de la Iglesia.


Juan Ignacio Ullan (2011) comenta:


“En pleno siglo XXI, se publican diarios y revistas en latín, y se emiten programas de radio y de televisión en latín. El latín, en efecto, sigue vivo, y debe adaptarse ampliando su vocabulario para poder designar los nuevos inventos y realidades de la informática y la telecirugía, de internet y el sida, de los rascacielos y la nanotecnología. De otro modo, los periodistas neolatinos no podrían expresar de forma cabal nuestro mundo actual.”


El latín es la lengua que utiliza el Vaticano para sus documentos oficiales, pero también la usan algunas radios del mundo, como la YLE finlandesa, o Radio Bremen en Alemania. Además, el nuevo secretario de la recién creada Pontificia Academia Latinitas, Roberto Spataro (2013), dice que considerar al latín como una lengua muerta, es todo un error:


“El latín es una lengua viva porque la estudian muchísimas personas, además quienes la estudian cultivan un pensamiento vivo, para mejorar la vida. Al mismo tiempo, es una lengua que en algunos ámbitos de la comunicación escrita y oral se sigue empleando”.


La Pontificia Academia Latinitas comenzó a trabajar en 2012 y, entre otras actividades, organiza actividades científicas y de formación para promover el estudio del latín, así como cursos de esta lengua, conferencias y eventos artísticos.


En este inicio del siglo XXI, se pueden encontrar asociaciones pro latín como, por ejemplo, la Unión Latina (París), Asociación SEL para la Salvaguarda de los Estudios Literarios (Francia), el Colloquium Didacticum Classicum (Bélgica), Sociedad Española de Estudios Clásicos y Sociedad Española de Estudios Latinos, etc. También fundaciones: Latinitas (Ciudad del Vaticano), Fundación Melissa (Bruselas).


A las asociaciones y fundaciones se suman los Círculos Latinos, en las principales ciudades italianas, donde se puede ir a conversar en latín, y un número significativo de congresos, seminarios, cursos, jornadas, certámenes, publicaciones (revista Latinitas, revista Vox Latina), edición de diccionarios y la presencia del latín en internet.


Y sobre la presencia del latín en internet, Arturo Pérez-Reverte (1995) comentaba que “el Latín tiene aplicación en diferentes campos de la informática y es, incluso, utilizado a la manera de lengua franca en las redes electrónicas escolares y universitarias por alumnos de diferentes países que no dominan el inglés”.


Buena parte de la nomenclatura en biología es en latín. Además, hay latín en la terminología de la filosofía y de la medicina, en el lenguaje jurídico, etc.


A pesar de todo lo expuesto, en las últimas décadas se ha producido una llamativa decadencia del latín en el mundo. Hay quien sostiene que desde hace algún tiempo se está dando “un proceso de persecución por parte de las autoridades educativas de numerosos países” con respecto a las lenguas clásicas (Lagunilla, 95, p.27).


Según Del Col (1998), Alemania fue uno de los primeros países en atacarlas, a pesar de la importancia que ellas tuvieron en su cultura a partir del Renacimiento. Pero, a juicio de Gil, catedrático emérito de Filología Griega en la Universidad Complutense (Madrid), “en ninguna parte ha sido el ataque tan brutal como en España, donde las últimas reformas educativas han hecho desaparecer el latín como asignatura obligatoria en el bachillerato”.


En el lenguaje periodístico, el uso de los latinismos debe hacerse con mucho cuidado, especialmente cuando el periodista no tiene el suficiente conocimiento sobre el término que empleará.


Así, no es difícil encontrar errores en los textos periodísticos como, por ejemplo, escribir: a grosso modo, cuando lo correcto es grosso modo:


“aunque sea a grosso modo, el coste de oportunidad que pueda tener…”

El Mundo – Mercados, pág.8  -  22/04/12


Las locuciones y expresiones latinas no son conocidas por todos los hablantes: se usan, normalmente, en esferas más o menos cultas, y su empleo en textos periodísticos podría causar cierta confusión en los lectores. Sin embargo, es deber de los profesionales del periodismo conocerlas, como parte de su formación integral.


En el  Libro de estilo de  El Mundo se comenta:


Algunos latinismos se han popularizado a través de los años, en gran medida, porque el público los ha leído y escuchado en los medios de información. No debe olvidarse que los periodistas no sólo informan, sino que también tienen una labor formativa importante.

 

5. Conclusiones

La prensa escrita es un observatorio excepcional para el estudio del cambio léxico, de las nuevas palabras que van surgiendo y, en menor medida, de palabras en desuso que están avocadas a desaparecer de las principales obras lexicográficas nacionales. Sin embargo, esto no quiere decir que estas últimas desaparezcan totalmente, ya que sobreviven en el discurso de algunos hablantes, en determinadas áreas geográficas, en obras literarias, en diccionarios pensados para acogerlas, y son ‘resucitadas’ por iniciativas como Palabras Moribundas o Reserva de palabras.


Arcaísmos, extranjerismos innecesarios, algunos derivados, etc. han sido suprimidos, con mayor o menor acierto, del Diccionario de la lengua española (DRAE). La RAE se justifica alegando que es imposible acoger en el Diccionario impreso todas estas palabras y, además, dar cabida a las nuevas que van surgiendo. Y no le falta razón, pero en la actualidad no parece desacertada la propuesta de Menéndez Pidal de crear un ‘léxico total’ que registre “todo lo que literalmente se escribe como no sea una aberración puramente individual y extravagante, todo lo que se habla por una agrupación de la sociedad no totalmente inculta (…) ora proceda del momento actual, ora venga de tiempos pasados”, y ahora disponemos de los medios técnicos para hacerlo.


El Instituto de Investigación Rafael Lapesa de la Real Academia Española (RAE) es el encargado de la redacción del Nuevo diccionario histórico del español (NDHE), así como de la preparación de los materiales para esta obra, que busca presentar de un modo organizado la evolución del léxico español a lo largo del tiempo, y  “ofrecer a los filólogos y al público en general aquella información relevante sobre la historia de las palabras que les permita interpretar los textos del pasado”. Y todos los esfuerzos serán pocos para que las futuras generaciones puedan comprender la forma de vida y de entender el mundo de la sociedad actual, pero tendremos que esperar para ver esta nueva iniciativa de la Academia y comprobar su alcance.


No termina este artículo con un melancólico epitafio, sino con las palabras de exaltación y reconocimiento que Pablo Neruda dedica al Diccionario:


Diccionario, no eres

tumba, sepulcro, féretro,

túmulo, mausoleo,

sino preservación,

fuego escondido,

plantación de rubíes,

perpetuidad viviente

de la esencia,

granero del idioma

Oda al Diccionario (fragmento) – Pablo Neruda

Referencias bibliográficas

  • Banco de datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español, REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (RAE). Disponible en: http://www.rae.es.
  • Banco de datos (CREA) [en línea]. Corpus de referencia del español actual, REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (RAE). Disponible en: http://www.rae.es.
  • DEL COL, J.J. (1998): “¿Latín hoy?”, Instituto Superior “Juan XXIII”, Bahía Blanca (Argentina). Disponible en: http://www.culturaclasica.com/lingualatina/latin_hoy.pdf. Consulta: 11/11/13.
  • Diccionario de la lengua española (DRAE) [en línea], REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (RAE). Disponible en: http://www.rae.es.
  • Diccionario de neologismos, Everest, 2011.  
  • Diccionario de neologismos on line, Larousse/IULA. Disponible en: http://obneo.iula.upf.edu/spes/.
  • Diccionario del español actual (2ª edición actualizada), SECO, M. et al., Madrid, Aguilar, 2011.
  • Diccionario Panhispánico de Dudas (PDP) [en línea], REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (RAE). Disponible en: http://www.rae.es.
  • GARCÍA MOUTÓN, P. y GRIJELMO, A.  Palabras moribundas. Taurus (2011).
  • Nuevo diccionario histórico del español (NDHE), REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (RAE). Disponible en: www.rae.es.
  • LAGUNILLA, P. (1995): “Las lenguas clásicas se resisten a morir; Quo vadis, Latin?”, Muy interesante, 118, pp. 18-21.
  • PÉREZ REVERTE, A. (1995): “Los yonquis, el latín y Maripili”, El Semanal, suplemento del diario, Logroño, p. 8.
  • Reserva de palabras. Disponible en: www.reservadepalabras.org/.
  • SPATARO, R. (2013): “El latín, la lengua muerta más moderna del mundo”. Disponible en: romereports.com. Consulta: 12/12/13.
  • ULLAN, J.I. (2011): “El latín en nuestros días”. Disponible en: http://salesianosliterario.blogspot.com.es/2011/10/el-latin-en-nuestros-dias.html. Consulta: 30/11/13.
  • YÁÑEZ LÓPEZ, F.J. (2015): Prensa y neologismos: la naturaleza adaptativa y creativa del léxico. Dirigida por Francisco Abad Nebot. Tesis doctoral disponible en: http://e-spacio.uned.es/fez/view/tesisuned:Filologia-Fjyanez.


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